Souvenir
Le fue bien económicamente. Mientras contabilizaba las ganancias de prostituir a su esposa, sentía cómo le crecía el cuerno, cuyo tamaño era proporcional al miembro del consumidor. Luego lo serruchaba de su frente, tomaba una aspirina y lo trabajaba artesanalmente. Al salir, la mayoría de los clientes compraba su guampa de recuerdo.
