Jakembó -Piedra, papel o tijera-
El escritor esgrimió el papel, pero perdió su mano ante la peluquera. La tijera de ésta, sin embargo, nada pudo hacer contra el niño, quien desde una distancia segura tensó la hondita y se la puso en medio de la frente. Cargó otra piedra, pero el escritor, malherido, sacó un nuevo papel. Literatura infantil, dijo. El niño agudizó la vista y, al ver que el texto no tenía dibujos, lo remató.
