Un invidente sostenía un cartel donde se leía: Soy ciego, una limosna por favor; pero entonces tuvo una visión -o algo similar- con fines de lucro y lo reescribió: Hoy es un día precioso, pero yo NO puedo verlo. La gente no le dio más nada porque -ya era hora- no soportaba la cursilería.

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Basado en el cortometraje Una limosna por favor, participante del Festival Jameson de cortos de treinta segundos. En www.notofilmfest.com