Desde que el Nazareno muere un día a los 33 años, los siguientes mesías mueren cada año a los 33 días. Sencillamente, no les da el tiempo. Peor aún: no resucitan al tercer día, sino al tercer año, lo que dificulta aún más las cosas, dado el grado de descomposición. Y están ahí.

es mentira. Dios es perfecto, el hombre no. Es imposible que un mensajero mandado por Dios cometa semejante error!!!!!!! O peor aun... que el mismo Dios se equivoque!!!!!!!!
Es muy difícil establecer criterios de verdad o falsedad sobre la hipótesis del "Prólogo...", Meliza. La inducción sería el único procedimiento teóricamente factible para apoyar tanto tu postura como la del autor. Aunque, admitámoslo, recorrer los cementerios del mundo apoyando la oreja sobre la tumba de todos los pequeños muertos treinta y tres días luego de su nacimiento, con el objetivo de discernir un llanto, o alguna queja, bueno, pues, acaso no sea imposible, no estarías de acuerdo?