El Mago del Dark Side y Oz of The Moon
(para mayor info en: http://www.cineclubpoliticas.blogspot.com/)
Te juro: los integrantes de Pink Floyd se tragaron sendos ajos –nombre cariñoso del LSD- y luego compusieron su obra maestra: el disco Dark Side Of The Moon. El portero del estudio les confesó un día que entraban luego de desayunar aquello: “No hay dark side of the moon, it’s all dark” Entonces pusieron la frase al final del álbum. Lo que es más simpático, por no poder explicármelo, es que probablemente cuando manufacturaban el disco por la televisión trasmitían la carita de Judy Garland en su esfuerzo por no engordar –cláusula de contrato-, mucho antes de suicidarse con barbitúricos, mientras cantaba muda: Somewhere Over The Rainbow. Al Mago de Oz, desde ese momento en que Roger Waters dijo eureka (o por los efectos alucinógenos del ácido vio lo eureka), le sucedió algo importante. Haga el experimento: ejecute la película, en silencio y con subtítulos, espere que el célebre león de la Metro Goldwyn Mayer ruja por tercera vez y presione play al mentado disco de la banda. No puede ser, sincronía fantasmagórica. El álbum suena dos veces y media describiendo, narrando el film sin asco. Es asqueroso cómo le hicieron. Pero peregrinación, ¡peregrinación!: tome el puto camino amarillo. Lo bueno es si nunca vio completa la película y nunca escuchó completo el disco, como yo. Firstimer en ambas cosas. Sin embargo, lo que recomiendo sinceramente, es que si usted vive un departamento no se quede en casa, si va a ver esta película sonorizada que le propongo hágalo en otro lado. Vida departamental, la pared porosa de una casa de muñecas. En efecto, una pared tiene doble naturaleza: auditiva y visual. Como la película, los de Pink Floyd sabían esto. La mía sólo tiene visual. Entonces nos conocemos todos en el edificio sin conocernos. Yo oigo quién folla todos los días a las 13:15. El tipo no vive en ese departamento, viene a la hora de almuerzo y cogen. O tal vez sea la tipa quien está casada y hace una fugaz aparición en su descanso. Sólo uno está unido en matrimonio, no puede ser de otra manera, gritan como si la cosa sea un safari. Como el sonido se expande, el padre soltero o viudo o desempleado del departamento de a lado habla y habla y habla con esfuerzo a su hija de cinco para evitar que escuche. En general es la niña la que no se calla. Nunca. Le falta una madre castrante. Ayer eran las 3:08 y no quería dormir, el padre acabó perdiendo la paciencia, la niña utilizó su habitual estrategia: forzar las cuerdas vocales en un llanto de chancho moribundo. Lo que no entiendo es su caja toráxica de resonancia, que ha de ser pequeña, supongo. No sé qué pasó después, me dormí yo. Pero antes, para no volverme loco, salí del cuarto y fui a la cocina, a tomar un vaso con agua contaminada del grifo. A través de la ventana de la cocina se le ve, como de costumbre, a la señora del departamento de abajo y enfrente que fuma en los pasillos cuando anochece. Está lavando platos, yo no sé si los ensucia, los lava cada vez que uno se acerca a la ventana de su propia cocina. Es una mujer de hábitos. Yo creo que finge lavar cubiertos para estar eternamente en la ventana y fiscalizar lo que ocurre en el edificio. Luego está mi vecino que fuma marihuana a las 17 horas, aún no me animé a pedirle desde la ventana, si bien el humo inunda mi cuarto. Un día entró su madre y echó todas sus cosas de las estanterías gritando: drogo, drogo. También ha de ser uno, pero de otras formas, otro que escucha electrónica desde las 14 horas, el edificio es una discoteca trance los miércoles, los jueves es psicho, y los lunes se alternan los estilos tunchi-tunchi. Fines de semana se calma la cosa, tal vez la fiesta es en otro lugar. Pero no hay que confiarse, porque entonces entra en escena la muchacha, aún no ubiqué el departamento, que canta: “es un monstruo grande y pisa fuerte, toda la pobre inocencia de la gente”, intentando ser Mercedes Sosa. No la ubiqué porque es ubicua. Luego, cuando la canción termina, vuelve a ser Mercedes Sosa, con la misma canción. Entonces otra vez Mercedes Sosa. Luego otra. Y otra. La muchacha de ese departamento, efectivamente, es un monstruo grande. El resto somos la pobre inocencia de la gente. No sé qué hacemos nosotros, los que vivimos en el 301: Fran, Ana, Adri y yo. Nuestro comportamiento maquinal y diario nos lo pone en términos crepusculares que no vemos, aunque estoy seguro que la señora lavaplatos lo sabe TODO: la muy Big Sister. No creo que sea efectivo que ponga un disco a todo volumen. Hay que hacerlo igual, la certeza de que no hay escapatoria no determina la huida, un proceso más que una meta: el disco en cuestión no es el de Pink Floyd, pero inspirado en ellos, sino de Easy Stars Records. Casi lo mismo, se llama: Dub Side Of The Moon. Dub es reggae y electrónica. Queda pendiente el arriba recomendado experimento, pero en vez del Dark, el Dub. El Mago de Oz entonces se convierte en un jamaiquino fumando una pipa de agua con la señora lavaplatos. Todos estamos over the rainbow.

omar dijo
bueno me parece fabuloso mago de oz me encanta mago de oz es mi principio y fin
2 Junio 2005 | 06:12 PM